Tuesday 11 December 2018
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Los vecinos del nuevo aeropuerto denuncian riesgo para sus casas

Los vecinos del nuevo aeropuerto denuncian riesgo para sus casas

“¡Estamos aterrados!”, dice casi llorando Angélica González, señalando su casa amenazada por el descomunal hoyo cavado en un cerro para extraer el tezontle, la piedra rojiza utilizada para la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

“Con ese temor vivimos, de que cualquier día colapsen nuestras viviendas… No tengo a dónde irme”, dice encogiéndose de hombros esta septuagenaria de aspecto frágil, en Tezoyuca, a unos 10 kilómetros de Texcoco, donde se erige la terminal aérea cuyo destino se someterá a debate este miércoles.

El intenso sol que cae sobre el empobrecido Barrio de la Concepción de Tezoyuca hace más dramático el contraste de la oquedad rojiza de esta cantera de unas 40 hectáreas de extensión y 100 metros de profundidad con el verde de lo que queda del cerro y el celeste del cielo, un mural en el que las casas se ven tan diminutas como endebles.

El nuevo aeropuerto, que será el segundo más grande del mundo después del de Estambul, en Turquía, se construye sobre lo que fue el Lago de Texcoco –muy importante en la antigua Tenochtitlan–, es decir, sobre un suelo que se hunde poco a poco y además tiene altas concentraciones de salitre.

Para que ese hundimiento sea parejo, las pistas estarán construidas sobre dos metros de altura de tezontle, una piedra volcánica que es tan ligera como firme, más otros dos de basalto.

La construcción de la terminal, en la que participa el magnate Carlos Slim, comenzó en 2016, año en que según los vecinos del Barrio de la Concepción comenzó a multiplicarse el paso de camiones cargados de tezontle de la cantera Ocopulco. La responsable legal dijo no tener autorización para hablar sobre las denuncias de los lugareños.

En total son 80 las casas que corren riesgo de derrumbe en esa zona, aseguró a la AFP Octavio Jiménez, uno de los afectados e integrante de la organización Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, que se opone a la construcción del aeropuerto porque considera que además atenta contra el medio ambiente.

La extracción de estas rocas rojizas “está afectando nuestra ecología, nuestra flora, nuestra fauna y está poniendo en riesgo nuestra vida”, denuncia.

El cerro del Barrio de la Concepción, que además es zona sísmica, no es el único que está sufriendo la “extracción desmedida” de tezontle, asegura David Delgado, académico del departamento de Agroecología de la Universidad Autónoma de Chapingo, quien ha hecho varios estudios sobre los impactos de la megaterminal.

“Se están sobreexplotando unos 100 cerros en el corredor que va del Estado de México a Tlaxcala. Acaban con cerros enteros”, enfatiza.

Con la destrucción de los cerros, la captación y filtración al subsuelo de agua se verá afectada y con ello “el abastecimiento de toda esta región”, sostiene.

Promesa de AMLO

Durante su campaña, el ahora presidente electo de México, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, prometió que cancelaría la construcción del aeropuerto porque aseguraba que el actual podría complementarse con dos nuevas pistas en una base militar, pero después matizó su discurso y ahora dice que lo someterá a debate.

Especialistas emitirán esta semana un dictamen técnico que abrirá dos meses de debate para una “consulta para que los mexicanos decidan qué es lo que debemos hacer”, dijo en días recientes López Obrador.

El mandatario electo que asumirá el 1 de diciembre dijo que la consulta planteará tres opciones: seguir con la construcción, frenar la obra y construir dos pistas en el aeropuerto militar de Santa Lucía o dar en concesión su edificación sin dinero público.

“Suspender el proyecto es suspender el crecimiento del país”, ha dicho Slim, secundado por otros empresarios y el gobierno actual.

México “necesita urgentemente” un nuevo aeropuerto que esté cerca de la capital, ha argumentado el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz.

Además, según el secretario, “un aeropuerto genera empleo, genera turismo, genera inversiones, genera negocios y hoy México es un centro importante de eso”.

En caso de continuarse, se prevé que la primera parte del aeropuerto, proyectado por el británico Norman Foster, esté lista en 2020 para atender a 70 millones de pasajeros, y en 2060 su capacidad será de 125 millones. La actual terminal capitalina tiene una capacidad para 32 millones de viajeros, pero el año pasado atendió a 44 millones.

Por lo pronto, Angélica solo piensa en la existencia estable que tenía antes de 2016. “Están destruyendo nuestra vida. Esperemos que (López Obrador) cumpla y que sus promesas no sean solo eslóganes de campaña”, concluye antes de emprender el camino a su casa, pasando entre las grietas del cerro.

 

 




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